jueves, 29 de abril de 2010

“pasiones desconocidas”

Sentada en la silla frente a ti, siento como tu mirada se clava en mi cuerpo desnudo tal y como deseas tenerme.

Mis manos temblorosas e inquietas, luchan por no separarlas de mi espalda, sudorosas se aferran una a la otra, entrelazándose contenidas para que no se encaminen donde mi mente le está indicando con insistencia.

La habitación se impregna del aliento que sale de mi boca, mi respiración entrecortada, mi corazón acelerado y con mil sensaciones que mi cuerpo experimenta por primera vez al verme ante ti desnuda y avergonzada, pero sin embargo ansiosa por entregarme a ti.

Siento como tus ojos no dejan de recorrer mi piel erizada y la acaricias con tu mirada maliciosa por ver que mi cuerpo va respondiendo tal y como tú deseas, escucho como tu respiración se mezcla con la mía y mi excitación aumenta cada vez más.

Intento centrarme en lo que me has pedido, agacho la mirada y la clavo en la fusta que has puesto entre mis piernas, siento como el cuero del la fusta se clava en mi sexo cada vez mas humedecido y ardiendo, deseoso de sentirlo mas adentro, mas intenso.

Mis caderas se contonean buscando que mi vulva roce la fusta y me haga sentir lo que deseo ardientemente, observo el mango y mi mente lo imagina dentro de mi coño, fallándolo y haciendo estallar el volcán que el cuero está provocando en mi interior.

La frustración se apodera de mí al ver que mis manos luchan en mi espalda por no soltarse y agarrar el mango con ellas para darme el placer que ansió, que necesito.

Obedezco a tu petición de permanecer de esta manera, no quiero estallar y mi cuerpo es una lucha constante dentro de mí por obedecer a tu deseo y hacer lo que mi mente desea.

Tengo la sensación que pierdo el control de mi cuerpo y mis sentidos se descontrolan cada vez mas, mis suspiros profundos son constantes, creando jadeos que salen de mi boca, pierdo la el control de mi cuerpo, de mi mente, de mi alma, te obedecen y se entregan al unísono, con la unión de las cadenas a las que estoy atada a ti.

Tú te mantienes quieta, sentada en tu sillón frente a mí, impasible a la petición que mi cuerpo te hace, sientes lo que te pido y sabes que espero una sola frase para regalarte mi éxtasis, una sola palabra, para que la noria de sensaciones de la que me has subido, me lleve hasta donde está tu pasión.

Mi cuerpo tiembla, mi piel erizada, mil escalofríos se apoderan de mi interior, recorriendo cada centímetro, mis pezones erectos y desafiantes, se entregan a ti mirándote erguidos y con descaro.

Cierro mis ojos y me muerdo los labios para no pedirte……

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